Tecnología y neurodivergencia: Lo bueno, lo feo y lo malo

¿Qué es la tecnología? Vivimos tan rodeados de ella que hablar de tecnología en general es como hablar de todo y nada a la vez. La tecnología, en concreto la informática, ha cambiado la forma en que nos relacionamos con el mundo, desde la manera de aprender un idioma hasta cómo ponemos una lavadora. Accedemos a ella cada vez a una edad más temprana, quién no ha visto recientemente en algún restaurante a un bebé con una tablet entre manos viendo cualquier programa infantil en YouTube.

Dentro del cajón de sastre que es la tecnología hay una cajita de alfileres con un bordado que dice “maquinitas”. Si tecnología podía ser una palabra poco descriptiva, esta la supera. Maquinitas son todos aquellos aparatos tecnológicos que, cuando los usan los niños y adolescentes (esto es importante), se convierten en extremadamente peligrosos para la salud mental de los jóvenes. “Niño, deja la dichosa maquinita, que te quedas embobado” – cantan los sabios móvil en mano. En el saco de “embobado” esta gente incluye, erróneamente y llenos de prejuicios, a personas autistas o con TDAH.

Hablemos, yo escribiendo desde una “maquinita” y tú leyendo en otra, con propiedad y fundamento sobre la tecnología y su relación con las personas neurodivergentes. Para estas personas las normas sociales típicas no siempre son sencillas, las relaciones cara a cara pueden ser complicadas y es más probable que se sientan abrumados, ya que en muchos casos son personas con alta sensibilidad. Ahí entra la tecnología, respondiendo a la llamada de una “Batseñal” de unos y ceros. ¿Cómo exactamente? La tecnología crea entornos predecibles, más regulados, donde las normas sociales son más comprensibles y accesibles para este tipo de personas.

Además, las redes sociales y otras plataformas de internet ofrecen la posibilidad de conectar con gente de la otra punta del mundo que comparta sus mismos gustos y aficiones,  que en el caso de las personas neurodivergentes suelen ser muy específicos. Hay gente que encuentra otras personas con sus mismas aficiones y forma de ser en el pupitre de al lado o en la calle de enfrente, pero para otros esas personas están a miles de kilómetros de distancia. Si la tecnología puede ayudarlos a unirse, bienvenida sea. De hecho, en un estudio del National Library of Medicine, los estudiantes con autismo afirmaban que gracias a las redes sociales tenían mejores amistades.[1] Ah, las maquinitas.

Por supuesto no todo es de color de rosas. La tecnología tiene muchísimas ventajas si se sabe utilizar de forma correcta. Si no, puede causar problemas como adicción, disminución de la capacidad de concentración, problemas para dormir… Y las personas neurodivergentes, que tanto pueden beneficiarse de la tecnología, tienen incluso mayor riesgo de sufrir sus inconvenientes. Por ejemplo, se ha demostrado que las personas con TDAH son más propensas a desarrollar adicción a este tipo de tecnologías.[2]

Al fin y al cabo, como en todo en la vida, la solución pasa por encontrar un equilibrio sano que permita disfrutar de todo lo que la tecnología puede ofrecernos sin caer en los peligros que esta entraña. Y sí, tal vez las “maquinitas” estén relacionadas con el TEA o el TDAH, quizás porque la tecnología ofrece a las personas que piensan diferente una forma de desarrollar su creatividad, un lienzo en blanco para explorar ideas poco convencionales, cosas que la gente “normal” no concibe. Quizás no sea casualidad que la mayoría de los fundadores de grandes empresas tecnológicas muestren rasgos de distintas neurodivergencias.[3][4]

Porque cuando las personas neurodivergentes tienen acceso a las inmensas herramientas que ofrece la tecnología y hacen un buen uso de ellas, no solo es beneficioso para su desarrollo, no es simplemente una vía de escape para su creatividad, sino que su diversidad es fundamental para los avances tecnológicos de los que todos disfrutamos hoy en día. ¿Te imaginas un mundo sin “maquinitas”?

[1] van Schalkwyk, G. I., Marin, C. E., Ortiz, M., Rolison, M., Qayyum, Z., McPartland, J. C., Lebowitz, E. R., Volkmar, F. R., & Silverman, W. K. (2017). Social Media Use, Friendship Quality, and the Moderating Role of Anxiety in Adolescents with Autism Spectrum Disorder. Journal of autism and developmental disorders, 47(9), 2805–2813.

https://doi.org/10.1007/s10803-017-3201-6


[2] Martinelli, K. (s.f.). Niños neurodivergentes y tiempo de pantallas. Child Mind Institute.

https://childmind.org/es/articulo/ninos-neurodivergentes-y-tiempo-de-pantallas/


[3] Autismo Madrid. (21 de agosto de 2017). «La mitad de la gente en Silicon Valley tiene autismo sin diagnosticar». Federación Autismo Madrid.


https://autismomadrid.es/noticias/la-mitad-la-gente-silicon-valley-autismo-sin-diagnosticar/


[4] Peláez, I. (4 de junio de 2023). Sam Altman: los secretos del excéntrico genio creador de la inteligencia artificial ChatGPT. El País.


https://www.elpais.com.co/entretenimiento/sam-altman-los-secretos-del-excentrico-genio-creador-de-la-inteligencia-artificial-chatgpt-0303.html

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