Entrevista a Patricia Peña

Hola Patricia, muchas gracias por atendernos. Eres una neuropsicóloga experta en trastornos del neurodesarrollo y autismo, además de divulgadora en redes sociales. ¿De dónde viene tu vocación por este campo y cómo la desarrollas hasta llegar a esta situación?

Buenos días, y mil gracias por pensar en mi para esta entrevista. Mi vocación por este cambio viene desde que empecé a estudiar la Licenciatura en Psicología. Descubrí el autismo durante una estancia de prácticas que realicé en un centro especial de apoyo a personas con desafíos múltiples. A partir de ese momento, comencé a investigar sobre el autismo y las diferentes condiciones de desarrollo neuroevolutivo en la etapa infantil. Sin embargo, durante mucho tiempo me asaltaban preguntas de tipo “¿qué pasa con los niños y niñas que conviven con condiciones neuroevolutivas en la etapa adulta?”. En aquel momento, la información por redes sociales y testimonios en primera persona no eran demasiado accesibles, por lo que comencé a realizar múltiples formaciones especializadas de Máster y Postgrado. Cada vez me asaltaban más preguntas, así que acabé matriculándome en un programa de Doctorado en Neurociencias, donde desarrollo mi tesis sobre mujeres que reciben el diagnóstico de autismo en la etapa adulta.

Actualmente compagino el desarrollo de la tesis con la práctica clínica en el entorno privado y asociativo.

Recientemente has entrado en un nuevo proyecto, el Centro de Estudios Neuropsicológicos que se dedica también a difundir información sobre neurodesarrollo, incluyendo un podcast en el que poder entrar más en detalle en todos estos temas. ¿Cómo surge este proyecto y hacia dónde va dirigido?

Este proyecto surge a partir de un trabajo conjunto con Daniel Millán, Cristina Galván, Sandra Gutiérrez, Noemí Velamazán, Hilda Enríquez de Salamanca y Marta Martín. Se trata de un equipo especialista en condiciones del neurodesarrollo y de salud mental, y juntos combinamos diferentes proyectos formativos con evaluación clínica y acompañamiento psicológico.

El CEN se encuentra enfocado a la divulgación científica accesible especializada, exhaustiva y diferencial relacionada con trastornos del neurodesarrollo y salud mental, y se dirige a profesionales del ámbito clínico, educativo y sanitario.

Estuve escuchando el podcast de CEN y vi que hacéis bastante énfasis en desmentir mitos acerca de las neurodivergencias que circulan por internet. ¿Cómo profesional clínica has notado un aumento en la desinformación sobre estos temas en los últimos años? Me parece curioso porque cada vez hay más información al respecto, pero ¿puede que entre toda esa información se nos cuelen muchos bulos?

Actualmente las redes sociales son un importante foco informativo, también en materia de salud mental. Sin embargo, se trata de una información que no siempre es fiable.

En los últimos años se ha observado un incremento significativo en la circulación de información sobre neurodivergencias en entornos digitales, particularmente en redes sociales, podcasts y plataformas de divulgación no especializadas. Este fenómeno responde, en parte, a un proceso de mayor visibilización social de condiciones del neurodesarrollo. Sin embargo, la ampliación del acceso a la información no siempre implica una mejora en su calidad.

Desde la práctica clínica, se ha hecho evidente un aumento en la presencia de conceptos distorsionados, incompletos o directamente erróneos en el discurso público sobre estas condiciones.

Podemos observar una simplificación excesiva de constructos clínicos complejos. Para que la información sea comprensible y atractiva para audiencias amplias, a menudo se reduce a enunciados generalistas que no reflejan los criterios diagnósticos establecidos en manuales como diagnósticos. Esto favorece malentendidos y autodiagnósticos inadecuados.

Existe también una gran confusión entre experiencias comunes y manifestaciones clínicas. Rasgos inespecíficos —por ejemplo, dificultades ocasionales de concentración o sensibilidad sensorial— son presentados como indicadores diagnósticos, lo que puede generar percepciones erróneas sobre la prevalencia y la naturaleza de las condiciones.

Proliferan listas de verificación y “tests rápidos” carentes de validez y fiabilidad psicométrica, que muchas personas interpretan como instrumentos diagnósticos, cuando no tienen tal función. Además, una gran parte del discurso digital es producido por personas sin formación clínica o científica, lo que favorece la transmisión de información anecdótica presentada como evidencia generalizable.

Finalmente, las plataformas digitales tienden a priorizar contenidos con alto potencial de interacción emocional, no necesariamente los más precisos. Esto refuerza la circulación de narrativas simplificadas o sensacionalistas.

En conjunto, estos factores explican por qué, a pesar del aumento de la visibilidad y la información disponible, también se ha incrementado la prevalencia de desinformación sobre neurodivergencias. Esto plantea desafíos clínicos y sociales relevantes, incluyendo expectativas poco realistas sobre el proceso diagnóstico, confusión conceptual y posibles retrasos en la búsqueda de atención especializada.

¿Tu presencia en redes sociales o en proyectos como el CEN es para luchar contra esa desinformación?

Como profesional de la salud mental considero que es imprescindible una formación continua con base sólida y científica, no exclusivamente para luchar contra la desinformación, sino también por respeto a las personas que se exponen a un proceso de diagnóstico o que necesitan un acompañamiento relacionado con una condición neuroevolutiva o de salud mental.

En @autismoenfemenino vi un post en el que hablabas sobre las diferencias entre el autismo y los trastornos disociativos. ¿Con qué otras condiciones se suele confundir el autismo y cómo podemos distinguirlo?

El autismo suele confundirse con otras condiciones que comparten manifestaciones superficiales, sobre todo Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Trastorno de Ansiedad Social, Trastorno Obsesivo-Compulsivo, Trastorno Límite de la Personalidad y cuadros afectivos como Depresión mayor.

La diferencia principal es que en el autismo las dificultades sociales y comunicativas están presentes desde etapas tempranas y son estructurales, no derivadas de ansiedad, impulsividad o estados emocionales transitorios. Además, las rutinas e intereses intensos suelen tener un valor regulador, no vivirse como intrusivos.

La combinación de varias condiciones es frecuente, por lo que distinguir no significa excluir, sino identificar cuáles son los procesos subyacentes a cada una de las condiciones presentadas.

Muchas gracias Patricia por compartir tu tiempo y conocimientos con nosotros. Has tratado temas muy interesantes. En algunos, como el diagnóstico del autismo en personas adultas, hemos podido profundizar en otros artículos de nuestro blog y con otros nos has despertado la curiosidad de seguir investigando, como lo que exponías en esta última pregunta. Lo que seguro que haremos, y animamos a los lectores a hacerlo también, es estar al tanto de @autismoenfemenino y las distintas iniciativas que hagáis desde el CEN para poder seguir aprendiendo sobre neurodesarrollo y salud mental.

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